OTRO ECÓGRAFO PARA BOLONDO GRACIAS A MATRES MUNDI
MATRES MUNDI es una ONG para el Desarrollo fundada en 1996 y con la que siempre ha existido una gran colaboración mutua. Su objetivo principal es mejorar la salud materno-infantil en los países en vía de desarrollo; tiene vinculación organizativa con las Sociedades Científicas relacionadas con la Medicina Perinatal, actuando como Agencia de Solidaridad de las mismas.

MATRES MUNDI ha llevado a cabo más de 180 proyectos de cooperación en África, Asia y Latinoamérica, que han contribuido a mejorar la vida de muchas madres, niños y niñas. Además, ha realizado actividades de sensibilización en España sobre la problemática de la salud materno-infantil en el Tercer Mundo.
Actualmente tiene un gran objetivo, como es el Programa Life for Africa, a partir del cual se pretende crear una Escuela Internacional de Medicina Perinatal en África y realizar de este modo una formación reglada de los profesionales de la salud en el ámbito materno-infantil, para diversos sistemas de salud del continente africano. Al margen están trabajando en Ruanda (construcción de la primera casa maternal en el país y apoyo a mutualidades), así como en R.D. del Congo (en relación a la dignidad y salud de mujeres víctimas de violencia sexual en Bukabu, mejora de condiciones de salubridad en maternidades del Bas Congo y apadrinamiento de gestantes en el Sud Kivu) y Perú (construcción de un Centro de Vigilancia para niños).
En esta ocasión, acaban de donarnos un ecógrafo portátil que será un buen complemento al que ya disponemos en el Centro de Salud de Bolondo.
Queremos agradecer a MATRES MUNDI esta donación y muy especialmente a su Presidente, el Dr. José Mª Carrera, y a la responsable del Área de Proyectos y Comunicación, Catalina Rossi.








Las fotografías de Emilio Mateo son humanas. Lo son porque los rostros y las personas ocupan la mayoría de ellas. Y además, porque a través de su instantánea nos llegan rasgos, peculiaridades y valores de esos seres. Esta exposición nos permite comprender y entender muchos rasgos antropológicos de todos ellos. Hay niños y adolescentes. Los pequeños te obsequian con la mirada de unos ojos fuertes, potentes, como si se les agrandaran para empezar a captar el largo camino del mundo que tienen ante sí. Los mayores juegan a pelota. Las niñas, más recatadas, sólo se asoman a la ventana o están entregadas a las tareas domésticas. Los adultos, en cambio, carecen de esta vitalidad juvenil; permanecen estáticos y con aspecto algo abatido, como el que está sentado comiendo una naranja u otro cuya mirada denota cansancio. Las mujeres y las madres, rodeadas de bastantes niños, delatan con su mirada algo de esfuerzo para sonreír ante la cámara; sonríen sí, todas, pero acusan un cierto esfuerzo para hacerlo. Sonrisas sugerentes del peso que llevan encima o que han llevado a lo largo de su vida. Pero ninguna ha perdido su empuje, Balbina, por ejemplo. Pasean reposadamente o se dirigen a los oficios religiosos. Los hombres jóvenes trabajan, siempre están ocupados. Las dos fotografías de la playa con el manejo de la red de pescar son absolutamente magníficas. Ese dinamismo se va amortiguando en los mayores. Estos tienen miradas serias, como más cansinas. Alguno parece algo atormentado. Uno sostiene una metralleta; no actúa, permanece inactivo. Pero sus ojos denotan satisfacción, al igual que los de un policía con cara de acecho. 





El grupo bienvenida, es un una asociación sin ánimo de lucro que colabora desde hace tiempo con nosotros, en la que sus voluntarios se mueven por valores como el altruismo, justicia y solidaridad.